EL SISTEMA INMUNE, LA ALERGIA Y LA PÉRDIDA DE BIENESTAR RESPIRATORIO

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May 30, 2013

La llegada de la primavera supone para muchos una pérdida del bienestar respiratorio; en esta época comienza la floración de las plantas apareciendo en las personas más sensibles la alergia estacional con síntomas típicos como congestión, estornudos o tos.

Como decíamos la semana pasada, al no existir un tratamiento totalmente eficaz, lo más importante es la prevención y la dieta forma parte de  esa prevención.

Pero, ¿por qué se producen las alergias?

Las alergias han ido aumentando un 10% estos últimos diez años. Actualmente en España una de cada cinco personas es alérgica, estimándose en un 50 % de la población para en año 2020.

Es por tanto un problema muy habitual y  lo será cada vez más. Al parecer se producen fallos en el sistema inmunitario, que reacciona exageradamente ante estímulos inofensivos.

Una primera explicación es que el polen se combina con partículas químicas procedentes de la contaminación creando compuestos más complejos contra los que reacciona el sistema inmunitario.

La causa es una respuesta errónea y excesiva de nuestro sistema inmunológico ante sustancias presentes en el aire que se respira, aunque también esa respuesta desmedida se produce ante otras sustancias reconocidas como extrañas: los alérgenos.

El primer contacto con el alérgeno no produce síntomas. Los macrófagos, primeras células de defensa d e nuestro sistema inmune, degradan ese alérgeno y crean anticuerpos específicos frente al mismo, de modo que posteriores contactos con ese alérgeno concreto desencadenan una serie de procesos en cadena, liberándose sustancias químicas conocidas como mediadores alérgicos entre las que se encuentra la histamina. Una vez liberada, la histamina es transportada hacia una serie de células localizadas en distintos órganos del cuerpo que poseen receptores específicos para ella. La unió de la histamina con los receptores causa una respuesta en los tejidos que se manifiesta con los síntomas bien conocidos por lo alérgicos.

La histamina contrae los bronquios, dilata los vasos sanguíneos, aumenta la permeabilidad de los capilares y aumenta la secreción de moco en las vías respiratorias además de estimular las terminaciones nerviosas eliminando así el bienestar respiratorio. En los lugares por donde el alérgeno entre al organismo se produce enrojecimiento, hinchazón local, congestión nasal y  picor de ojos, nariz y garganta.

Se desconoce porque unas personas son más sensibles que otras, sí que existe una predisposición genética, y que influye el grado de  exposición a los alérgenos, sea el polen u otras sustancias.

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